Adrián dice:

“Tu hogar es tu refugio, tu alegría, el lugar donde compartir con tus seres queridos... ¡Viva el hogar!”

Queridos Padres:

La historia de este río es la historia de cada uno de nosotros. Les servirá para explicarle a su hijo las distintas etapas de la vida. También el niño debe saber que hay un fin, que no es algo de temer, que es natural, que solo sucede, y que a todos nos espera el mar.

Cuentos de Adrián

EL RÍO

Allá en lo alto de las montaña cubierta por la nieve que se derrite, nace un pequeño hilito de agua.

Serpenteando entre las rocas y la tierra dura, el agua helada se desliza tratando por todos los medios de sobrevivir y llegar al hermoso valle que se distingue lejano. A medida que baja, se le van uniendo más hilos de agua, que como él, quieren llegar al valle. Y así va creciendo. Y creciendo.

Más abajo ya es un arroyo que con alegría y fuerza juvenil serpentea y canta mientras baja entre las quebradas. Y así va creciendo. En cuanto llega al valle se junta con otros arroyuelos. Y con la ayuda de estos nuevos amigos va creciendo y bañando los campos de trigo. Ya es un río. Y creciendo.

Más adelante en unos cañones profundos se va uniendo a otros ríos, serio y responsable. Trabajador. Nutre de vida los campos aledaños y calma la sed de los animales que se acercan a su orilla.

El viaje continúa y ya es un gran caudal que tranquilo y reposado se desliza suavemente para que los botes de los pescadores que lo navegan no se hundan. Ya puede ver, a lo lejos, su final. El agua prometida, el mar.

Y en ese lugar el río muere para ser parte del océano que lo acoge después de tan largo y feliz viaje.